Elementor #6299

Cerrar la puerta

  • Perspectiva: A veces nos sentimos triturados, cansados o estancados porque vemos puertas que se cierran o procesos dolorosos que no entendemos. Tendemos a buscar la aprobación de los demás o a quejarnos cuando las circunstancias son adversas, viendo «fantasmas» o ataques donde en realidad hay un propósito.

  • Realidad: El proceso de ser «triturado» es necesario para obtener el aceite (la unción). Las crisis no son para muerte, sino para acelerar el producto que Dios puso dentro de ti. La verdadera batalla y la verdadera victoria no ocurren en público, sino en la intimidad del aposento, cerrando la puerta a las distracciones y a las máscaras.

  • Promesa: Si entras en tu aposento y buscas al Padre en lo secreto, Él te recompensará en público. Se promete un nuevo comienzo donde lo que estaba muerto (sueños, proyectos, familia) resucitará, y las puertas que Dios abra para ti, nadie las podrá cerrar.

  • Certeza: Aunque el niño esté muerto o la nevera esté vacía, se puede decir «todo está bien» porque la palabra dada por Dios sigue viva. La certeza radica en que después del proceso de la piedra de molino, lo que sale de ti es un aceite de autoridad capaz de hollar serpientes y escorpiones, llevándote a un nuevo nivel de honra.

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